Cuadernos del viudo (II)

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Abrí los ojos y ahí estaba el cielo raso; la luz del sol se filtraba por los postigos. Me quedé tendido hasta que una ráfaga de voluntad me empujó a abandonar la cama. Finalmente salí del dormitorio con la discreta esperanza de recuperar el tiempo.
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Antes, despabilarme era una ceremonia, un rito. Cuatro veces juntaba el agua fría en el cuenco de las manos y cuatro veces la arrojaba a mi rostro; luego me detenía en la imagen del espejo.
Ahora, mirarme dejó de ser un acto de reconocimiento: qué interés puede tener una cara sin afeitar, con ojeras como balcones y mejillas desinfladas.

Fui joven. No sé si atractivo, pero sí al menos joven y lleno de vida. Tenía proyectos; se notaba en la luz de mis ojos y la insolencia de mis actos. Jugaba con las palabras y decía cosas ingeniosas. Había que hacerse una personalidad, ser alguien. Hoy, apenas si puedo recuperar un poco de tiempo. Los sueños acompañan nuestra decadencia para transformarse en una formalidad.
. Agustín Gribodo.-

6 comentarios:

Neogeminis dijo...

Un texto muy emotivo que muestra con sencillez el poder de la tristeza y la desesperanza.
Gracias por compartirlo.


saludos!

Alberto lago dijo...

Coincido en lo expresado por neogéminis. Añadir que llegar
a ese nivel de "sencillez" requiere
mucho trabajo y tiempo como el expresado tan sintéticamente en estas bellísimas y líricas palabras.
Enhorabuena y un abrazo.

Agustín Gribodo dijo...

Gracias, Neogéminis y Alberto. La verdad es que no sé qué es esto de Cuadernos del Viudo; va saliendo así, entre narrativa y poesía, entre imagen y movimiento. Tal vez por eso son oportunas las palabras que me envían.

Mariana Marziali dijo...

Hola Agustín, hacía tiempo que no pasaba por Alejandría y de pronto me encontré con este escrito, realmente muy emotivo y me queda dando vueltas en la cabeza la última frase "Los sueños acompañan nuestra decadencia para transformarse en una formalidad", y me gustaría que sean los sueños cumplidos sean los que nos acompañen en nuestro camino!!
Saludos

Ricardo Rubio dijo...

Sorpresivo y ajustado a los nuevos cursos de la poesía este proyecto que se vas tejiendo, como decís. He leído muchos versos por ahí sin un gramo de poesía, y me encuentro con estos textos tuyos que, tanto separados en versos como en caja, los llamaría poesía: hay síntesis, imágenes y la voz en primera persona que demuestra la no ficción, y la única literatura que no miente o no debería mentir, es la poesía. Abrazón.

Adivinanzas dificiles dijo...

Toda una historia de recuerdos que contar.