Cuadernos del viudo

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La vida es un gran bloque de mármol en el que uno trata de encontrar la forma escondida, definitiva, única. El trabajo es pesado, y en raras ocasiones gratificante. Lo sé por experiencia: es común perder de vista la meta, esa Pietà que sólo aparece después de mucho cincelar y pulir.
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En la búsqueda, el tiempo no es algo menor. A veces es un obstáculo y hasta suele transformarse en un problema. No lo digo como si se tratara de una sentencia dramática sino como un modo de abordar lo que siento ahora, cuando sé que los días empiezan a restarme el aliento y aún no encuentro la forma definitiva en mi bloque de mármol. Pero a nadie parece importarle: por estos días el arte se ha vuelto efímero. Ya no hay quien se lastime las manos esculpiendo una vida. Todo es precario, fugaz, como esas instalaciones que adornan por un par de semanas los salones de los centros culturales.
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El arte cambia; tanto como uno al final del día, segundos antes de apagar la luz. Ni el cansancio ni el televisor pueden ocultar la soledad. La cama es como un gran salón de paredes blancas y vacías. En ese momento se puede sentir la verdad en el pecho como un gran bloque de mármol sin trabajar.
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Agustín Gribodo
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2 comentarios:

* * * dijo...

grande tresma

Mariana Marziali dijo...

Agustín, es muy lindo tu blog, muy completo, con hermosas imágenes y bellos textos. Es como un homenaje al arte. Te felicito! y Gracias por haber pasado por mi blog y haberlo comentado. Mariana