.Futbolistas con historia(s) 1 y 2 .
. . . En otro país, vaya y pase, pero a quienes viven en la Argentina y no sienten pasión por el fútbol debería quitárseles media ciudadanía. Tanto es así que ese deporte plástico y viril para algunos, violento y absurdo para otros, se ha ido ganando un lugar en la literatura de nuestro país. Basta con acordarse de cuando
Bioy Casares y
Borges obligaron al mítico inspector
Bustos Domecq a ir tras el caso de la desaparición de los estadios de fútbol, o con revisar la producción fenomenal de
Fontanarrosa,
Sasturain y muchos otros. Si hasta
Pacho O´Donnell,
Liliana Heker y el "filósofo"
Juan Pablo Feiman tuvieron su lugarcito en una célebre antología futbolera que Alfaguara lanzó allá por 1997.
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. . . En esa línea, bordeando el mundo literario, el periodista
Cristian Grosso, editor de la sección deportiva del diario
La Nación, dio a conocer el segundo libro de su colección de anécdotas:
Futbolistas con historia(s). En ellas se descubre que no todo es cuento y que muchas de las ficciones que nos deleitaron tienen su equivalente en la vida real, es decir, en las vivencias de futbolistas de carne y hueso.
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. . . En esos dos tomos, publicados por
Ediciones Al arco, uno se entera de que la primera lesión de
Lionel Messi fue a los once meses de edad, con yeso incluido. O de que el
Conejo Saviola, no mucho después de haber llegado como estrella al Barcelona, en España, acompañó a su primo a buscar trabajo en el club catalán; en esa circunstancia, la mujer encargada de la selección laboral miró al Conejito y, sin reconocerlo, le preguntó: “Y tú, chaval, ¿qué sabes hacer?”. Saviola sólo atinó a responder: “Gracias, señora, yo ya tengo trabajo”. Y qué decir de
Juan Pablo Sorín, de quien uno descubre que es ávido lector de Cortázar, García Márquez, Benedetti y Galeano, además de los estadounidenses Raymond Carver y Charles Bukowski. ¡Pavada de volante de contención había en el seleccionado argentino!
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. . . Para terminar, y para que no queden dudas de que la realidad siempre es material de ficción, vaya esta perla textual de entre las anécdotas recopiladas por Grosso:
.. . . “Reinaldo Carlos Merlo había patrullado incansablemente la cancha y por eso el relator José María Muñoz lo había elegido como la figura del encuentro. Conmovido por el despliegue, el periodista lanzó su pregunta envuelta en una alegoría: «Pero, ¿cuántos pulmones tiene usted, Merlo?». La respuesta volvió enseguida, escueta y sin falsa modestia: «Nooooooo, Muñoz, nada raro. Tengo uno, como todo el mundo».”
. . . Como puede verse, fútbol, anécdotas y literatura forman parte de este material entretenido tanto para el apasionado hincha como para aquellos que siguen la jugada desde las páginas de un libro.
Agustín Gribodo