Tertulia

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Paul Auster: “El azar ejerce una gran influencia sobre mi obra. La muerte de un amigo mío al que atravesó un rayo cuando tenía sólo 14 años me marcó. Supongo que ésa es la explicación: todo puede cambiar de golpe”.



Vladimir Nabokov: “No pienso en lenguajes, sino en imágenes”.



Marcelo Birmajer: “Dios no es injusto; en un mundo entero de hombres felices no cabría la literatura”.



Ana María Shua: “Los más extraños experimentos literarios se fundan en una especie de realismo. La gente escribe literatura del absurdo y dice: «Bueno, pero la vida es absurda». También yo busco mostrar las vueltas de la vida, cómo de pronto te acaricia y luego te pega un sopapo”.
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2 comentarios:

Alberto Lago dijo...

A veces nos cuesta aceptar que el azar forma parte de nuestra vida, pero es así. Las circunstancias, el pasar por una calle en vez de por otra, el cruzarte con alguién en el camino te puede cambiar una vida y por extensión marca una obra de la clase que sea...no creo que sea algo inherente a la obra de Auster.

Yo creo que si cabría literatura en un mundo de hombres felices, útopica pero literatura. El socialismo útopico no deja de ser una doctrina imposible de realizar en la práctica.

Un abrazo.

Agustín Gribodo dijo...

Creo, Alberto, que el azar forma parte de la vida (o al menos en la dirección que toman nuestras vidas). Por eso, el arte, siendo parte esencial de la vida, no podría escapar a las reglas del azar. En ese punto estamos de acuerdo.
Respecto de si en un mundo feliz existiría la literatura, debo discrepar con la utopía de un mundo feliz y de una literatura feliz. El artista plantea (crea) un mundo en su obra; de hecho, un mundo distinto del existente. Ése es el conflicto esencial del arte. Por ende: sin conflicto no hay arte y sólo se estaría haciendo una crónica feliz de un mundo feliz; pero no arte.
Desde ya que el tema da para mucho más. Un fuerte abrazo desde Argentina.